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lunes, agosto 30, 2010

El caso Wikileaks y los tres mitos de la era digital

Fundador del portal de Internet Wikileaks, el australiano Julian Assange

Por Christian Christensenes
Fuente: PatriaGrande.com.ve

La difusión de los “Diarios de la Guerra Afgana” en Wikileaks, con notas publicadas enThe Guardian, The New York Times y Der Spiegel, gracias a un acuerdo con Wikileaks, fue noticia en el mundo entero. Le Monde diplomatique, conjuntamente con Owni y Slate.fr, también ofreció los documentos online a través de un sitio de Internet especial. Las consecuencias en materia de seguridad de la filtración de este material se discutirán durante años. Mientras tanto, la publicación de más de 90.000 documentos ha generado un debate sobre el poder creciente del periodismo digital y de los medios sociales. Muchas de las discusiones están arraigadas en lo que denomino mitos digitales o de Internet; mitos arraigados, a su vez, en nociones deterministas y románticas de la tecnología.

Mito 1: El poder de los medios sociales

A los comentaristas y los expertos en medios se les suele preguntar qué significa el caso Wikileaks respecto del poder de los medios sociales en la sociedad contemporánea, especialmente en la cobertura de una guerra. La pregunta no tiene nada de malo, pero ilustra una tendencia problemática que ubica todas las formas de medios sociales (blogs, Twitter, Facebook, YouTube, Wikileaks) bajo un mismo paraguas enorme. El mito es que los medios sociales son homogéneos en virtud de sus tecnologías. Pero Wikileaks no se parece en nada a Twitter o YouTube. Lo que lo separa de otras formas de medios sociales es el proceso de revisión por el que debe pasar el material presentado para ser subido al sitio. Esto podría parecer un detalle, pero da justo en el centro de las nociones “tecno-utópicas” de un “espacio común abierto” donde cada uno y cualquiera puede postear (casi) todo para que lo lean, escuchen y vean todos.

El verdadero poder de Wikileaks no reside tanto en la tecnología (ayuda, pero hay millones de otros sitios en Internet dando vueltas) como en la confianza de los lectores en la autenticidad de lo que leen; ellos creen que quienes trabajan en Wikileaks avalan la veracidad del material. Hay literalmente centenares de videos de Irak y Afganistán en YouTube que muestran a las fuerzas de coalición participando en actos de agresión cuestionables y en algunos casos obviamente ilícitos. Sin embargo, ninguno de esos clips tuvo un impacto como el del único video subido por Wikileaks donde se muestra a un montón de civiles (y dos periodistas de Reuters) abatidos por artillería aérea de alta potencia en un suburbio de Bagdad. ¿Por qué? Porque si bien la apertura total puede ser atractiva en teoría, la información sólo es valiosa en la medida en que es confiable, y Wikileaks tiene montada una estructura de revisión organizativa que Twitter, Facebook, YouTube y la mayoría de los blogs (por razones obvias) no. No todos los medios sociales son creados de la misma manera y por lo tanto su poder dista de ser igual.

Mito 2: El Estado-nación agoniza

Si hay algo que nos enseñó el caso Wikileaks es que el Estado-nación con toda seguridad no está en decadencia. Buena parte del discurso que rodea a Internet y, en particular, a los medios sociales, gira en torno de la premisa de que actualmente vivimos en una sociedad digital sin fronteras.

La noción de un Estado-nación en decadencia ha tenido mucha repercusión en ciertos ámbitos del mundo académico en los últimos años, pero los hechos de las últimas semanas deberían hacernos reflexionar. Quienes están a cargo de Wikileaks entienden claramente el papel vital del Estado-nación, sobre todo en lo que se refiere a la ley. A pesar de la afirmación de Jay Rosen, especialista en medios de la Universidad de Nueva York, de que se trata de “la primera organización de noticias mundial sin Estado”, Wikileaks tiene un fuerte vínculo territorial.

Wikileaks está semi-oficialmente radicado en Suecia y cuenta con toda la protección ofrecida a los denunciantes y las garantías relativas al anonimato de las fuentes conforme al derecho sueco. Tal como informó The New Yorker en junio de 2010 (), Wikileaks está conectado a un ISP (Proveedor de Servicio de Internet) sueco llamado PRQ. El material presentado a Wikileaks primero pasa por PRQ y luego por servidores ubicados en Bélgica. ¿Por qué Bélgica?, se pueden preguntar. Porque Bélgica tiene la segunda legislación más fuerte en materia de protección de fuentes. Y el fundador de Wikileaks, Julian Assange, eligió Islandia como ubicación para decodificar la filmación aérea en video de las matanzas en Bagdad. Islandia sancionó recientemente la Iniciativa Islandesa de Medios Modernos, concebida para que el país sea un refugio global para los denunciantes, el periodismo de investigación y la libertad de expresión.

Además de Wikileaks, otros acontecimientos recuerdan la importancia de los Estados y las leyes en el fluido mundo digital: las recientes decisiones de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita de instigar el bloqueo de la función de mensajes en los dispositivos BlackBerry, o el bloqueo aparentemente infinito de YouTube Turquía. Si bien es cierto que la estructura de Wikileaks está montada para eludir las leyes de determinados países (mediante la tecnología digital), también hace uso de las leyes de otros países. Wikileaks no ignora la ley; simplemente traslada todo el juego a lugares donde las normas son distintas.

Mito 3: El periodismo está muerto (o casi)

Los informes de la muerte del periodismo han sido muy exagerados (parafraseando a Mark Twain). El caso Wikileaks expresa el poder de la tecnología para hacernos repensar qué significa para nosotros “periodismo” a comienzos del siglo XXI. Pero también consolida el lugar del periodismo convencional dentro de la cultura contemporánea. Wikileaks decidió entregar los documentos afganos a The Guardian, The New York Times y Der Spiegel semanas antes de que fueran publicados online, -fuentes de medios convencionales y no a publicaciones “alternativas” (presumiblemente afines) como The Nation, Z Magazine o IndyMedia-. La razón es seguramente que las tres fuentes convencionales de noticias son las que establecen la agenda informativa internacional. Pocas fuentes (dejando de lado empresas de radio y televisión como la BBC o CNN) tienen tanta influencia como The New York Times y The Guardian; y el hecho de ser publicados en inglés les da mayor visibilidad. La gente de Wikileaks supo darse cuenta de que cualquier publicación de los documentos online sin un contacto previo con fuentes de noticias importantes generaría una precipitación caótica de artículos en el mundo entero.

De este modo, la atención se volvió directamente a los tres diarios en cuestión, donde un gran número de documentos ya había sido analizado y resumido. Y el papel de Wikileaks no se perdió en la avalancha de información. En la tesis de la muerte del periodismo (como en la de la muerte del Estado-nación), se confunde cambio con eliminación. La publicación de los Diarios Afganos muestra que el periodismo convencional todavía mantiene una buena cuota de poder, pero la naturaleza de ese poder cambió (respecto de 20 o 30 años atrás). Un ejemplo es el relato que hizo el editor ejecutivo Bill Keller del contacto entre el personal editorial de The New York Times y la Casa Blanca luego de la publicación de los documentos: “A pesar de condenar fuertemente a WikiLeaks por publicar estos documentos, la Casa Blanca no sugirió que The Times no debía escribir al respecto. Al contrario, en nuestras discusiones previas a la publicación de nuestros artículos, funcionarios de la Casa Blanca cuestionaron algunas de las conclusiones que habíamos extraído del material pero nos agradecieron por manejar los documentos con cuidado y nos pidieron que instáramos a WikiLeaks a retener información que pudiera costar vidas. Nosotros transmitimos ese mensaje”.

Se trata de una declaración sorprendente por parte del editor ejecutivo del diario más respetado de Estados Unidos. Por dos razones. La descripción del encuentro muestra orgullo por el elogio de la Casa Blanca, enfrentada con las ideas tradicionales de la prensa como contralor de los que están en el poder. Segundo, el papel de The New York Timescomo intermediario entre el gobierno estadounidense y Wikileaks ilustra una interesante dinámica nueva de poder en la noticia y la información en Estados Unidos.

En el centro del mito de la muerte del periodismo (y del mito del papel de los medios sociales) se encuentra la suposición de una relación causal entre el acceso a la información y el cambio democrático. La idea de que el mero acceso a la información en bruto lleva de hecho al cambio (radical o de otro modo) es una noción tan romántica como la de que el mero acceso a la tecnología puede hacer lo mismo. La información, como la tecnología, solamente es útil si están presentes el conocimiento y las capacidades necesarias para activar dicha información. Wikileaks eligió sus tres diarios no porque representaran necesariamente almas gemelas ideológicas para Julian Assange y sus colegas, sino porque estaban profesional, organizativa y económicamente preparados para la tarea de decodificar y distribuir el material aportado.

En un mundo digital que se redefine constantemente como no-jerárquico, sin fronteras y fluido, Wikileaks nos recordó que la estructura, las fronteras, las leyes y la reputación todavía importan.

Christian Christensenes es profesor asociado en el Departamento de Informática y Medios en la Universidad de Uppsala, Suecia.

jueves, mayo 28, 2009

Noticias censuradas: un "pirata informático" descubrió que desde la CIA a El Vaticano manipulan la Wikipedia

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

La enciclopedia “on line” Wikipedia, desarrollada por sus propios usuarios en 253 idiomas, perdió credibilidad cuando se supo que sus contenidos fueron alterados por la CIA, el FBI, WalMart, varios congresistas de EEUU y hasta El Vaticano, entre otros. La manipulación comenzó antes de 2005, pero se conoció después que Virgil Griffith, un joven graduado del Tecnológico de California, desarrollara el programa WikiScanner, capaz de pesquisar las huellas de quienes modificaron la enciclopedia con fines de propaganda y desinformación.

El programa de Griffith identifica las direcciones IP de las computadoras utilizadas para hacer los cambios. Por ejemplo, descubrió que el 17 de noviembre de 2005 un usuario anónimo suprimió 15 párrafos de un artículo crítico sobre las máquinas de votación marca Diebold (1). El rastreo lo condujo a una dirección IP de las oficinas corporativas de la compañía Diebold, proveedora de máquinas de votación en la controvertida elección que definió la “victoria” de G. Bush en Ohio (2).

"Técnicamente, no sabemos si el cambio lo hizo gente de esa compañía, pero si sabemos que lo hizo alguien con acceso a su red", explicó después Griffith. Un portavoz de Wikipedia dijo que el buscador ayuda a prevenir conflictos de interés. "Realmente valoramos la transparencia y el explorador lleva esto a otro nivel", dijo el vocero.

Griffith, quien se describe a sí mismo como “pirata informático”, persiguió millones de rastros de entradas “modificatorias” de la Wikipedia y así llegó también a la CIA, FBI y Vaticano. Esta noticia, publicada por algunos medios de Internet (3) pero sin repercusión en la gran prensa, fue investigada por Pat Stengle y Elizabeth Allen, del Proyecto Censurado (4) de California.

Habla el “pirata informático”

John Borland, de www.wired.com, entrevistó a Griffith. Dijo que se le ocurrió averiguar si grandes compañías y organizaciones habrían modificado sus alusiones en Wikipedia cuando supo que ciertos congresistas habían cambiado sus datos desde las oficinas del Congreso. “Esto resulta mejor si usted lo hace automáticamente y a gran escala”, explicó el joven inventor.

La enciclopedia permite que cualquier persona haga correcciones en línea, pero siempre queda un registro público de las direcciones IP desde donde se hacen tales cambios. Las modificaciones anónimas siempre conducen a los datos IP de quien las hizo, sean usuarios comunes y corrientes, o grandes corporaciones e incluso organismos de inteligencia y espionaje.

Jonathan Fildes, de la BBC, aseguró que la CIA modificó la biografía del jefe de Estado de Irán, Mahmoud Ahmadinejad. Otros cambios “mejoraron” el perfil del ex jefe de la CIA Porter Goss y de celebridades como la actriz y presentadora de televisión negra Oprah Winfrey, de EEUU. "Aunque yo no puedo confirmar que los cambios hayan podido ser hechos desde ordenadores de la CIA, la agencia siempre espera que su sistema informático sea utilizado de manera responsable", declaró a AFP el portavoz de la CIA George Little.

Pesquisando direcciones IP involucradas en cambios de entradas de la Wikipedia, Griffith construyó una base de datos de 34,4 millones de modificaciones, realizadas por 2,6 millones de organizaciones o individuos que se extienden desde la CIA a Microsoft y el Congreso. Algunos agregaron propaganda, en tanto otros eliminaron alusiones críticas. La mayoría de las rectificaciones son correcciones de ortografía, pero algunas cambian información poco favorecedora, añaden detalles o insertan insultos.

Diebold eliminó párrafos enteros sobre preocupaciones industriales por la seguridad e integridad de sus máquinas de votar, así como información sobre movimientos de fondos de altos gerentes de la compañía en favor de la campaña por la reelección de Bush. El texto suprimido en 2005 fue restaurado rápidamente por otro colaborador de la enciclopedia, que le aconsejó al redactor anónimo "Detente, por favor: quitar contenidos de Wikipedia se considera vandalismo". Un portavoz de Diebold dijo que investigaría el tema pero que no podría comentarlo con la prensa.

La cadena de supermercados Walt-Mart se cambió algunas entradas críticas. Por ejemplo, en 2005 mejoró su imagen borrando que sus salarios eran los más bajos respecto a otras cadenas de supermercados y escribiendo que casi alcanzaban al doble de los sueldos de la competencia. Otro registro de WikiScanner indicó que se utilizó un computador del Vaticano para quitar frases que vincularon a Gerry Adams, líder católico del partido Sinn Fein de Irlanda del Norte, con un doble asesinato de 1971.

G. Wanker Bush = G. "Huevón” Bush

Desde el comité de campaña del Partido Demócrata de EEUU se modificó la descripción de un presentador conservador de radio, sustituyendo el adjetivo “comediante” por el de “fanático” y añadiendo que sus oyentes eran "débiles". "Nosotros no toleramos este tipo de actividades y tomamos todas las precauciones para asegurarnos de que nuestra red sea utilizada de manera responsable", declaró a la AFP el portavoz del comité demócrata Doug Thornell.

Tras la invasión de Irak, desde un computador del Partido Republicano se calificó a las tropas estadounidenses como "fuerzas de liberación" en vez de "fuerzas de ocupación". WikiScanner también identificó un computador de la ONU como origen del calificativo de “racista” aplicado a un periodista italiano. Un cambio atribuido a un computador de la BBC explicó las palpitaciones cardíacas del ex premier Tony Blair como abuso del vodka y de esfuerzos en la habitación y no al café y a ejercicios de gimnasia.

En la biografía de George W. Bush, desde otro computador de la BBC se sustituyó el segundo nombre del entonces presidente estadounidense, Walker, por Wanker, que significa "huevón” o “gilipollas". En otro cambio, Bush fue calificado de "asesino en serie" desde un puesto de trabajo de la agencia de prensa Reuters.

"Limpiar" las fichas de políticos, sustituyendo los adjetivos negativos por otros aduladores, o a la inversa, también parece ser habitual, subrayó Griffith. El pirata informático considera que, pese a todo, el sitio de Wikipedia es globalmente fiable. "En general, particularmente para los temas no polémicos, Wikipedia marcha bien", dijo. "Para los temas controvertidos, Wikipedia podría ser más fiable por medio de técnicas (...) que permitan enfrentar al vandalismo y la desinformación".

Para Sandra Ordóñez, portavoz de Wikimedia Foundation, el hecho de que una persona relacionada con un tema realice alguna contribución a una entrada relacionada con sí mismo, viola los principios de neutralidad de Wikipedia. En cualquier caso, señaló, "Wikipedia se corrige a sí misma", debido a que las entradas erróneas pueden ser revisadas enseguida por otro editor. Y recomendó que los estudiantes confronten siempre su información con otras fuentes.

Notas:
1) La transnacional Diebold es proveedora de cajeros automáticos en el sistema bancario de Chile.
2) http://www.commondreams.org/headlines03/0828-08.htm
3) http://www.wired.com/politics/onlinerights/news/2007/08/wiki_tracker,
http://iblnews.com/story.php?id=28535,
http://news.bbc.co.uk/2/hi/technology/6947532.stm
http://www.euroresidentes.com/Blogs/internet/2007/08/nuevo-programa-revela-los-autores-de.html
4) http://www.projectcensored.org/articles/story/nominations-for-april-2008/

miércoles, enero 28, 2009

Pintas, graffitis, pensamiento sin censura plasmado en la vía pública


Pestifiri uomini. Así definió el Papa Sixto V a los "informantes profesionales", aquellos que atreviéronse a desafiar el monopolio de la información y el conocimiento —los hilos invisibles del poder— que hasta ese momento manejaba de forma exclusiva... la Iglesia Católica, los monjes copistas —no todos alfabetizados, por cierto— aunque eran capaces de dibujar muy bien aquellos signos que conferían la potestad de la vida y la muerte, la política y el destino de las masas. Sufrieron la misma suerte al caer en grave falta, aquellos que del mismo modo, varios siglos antes de la era cristiana, mancillaron los sagrados muros romanos donde se publicaba la información oficial.


Claro, al Papa Sixto V (1521-1590), conocido por sus férreos y terribles comportamientos debido a su entrenamiento sobresaliente en los tribunales de la Inquisición, "se le fue de las manos" el tema del control de la información, del mismo modo que a Carlos Ortega, el monigote opositor que convocó aquel "paro petrolero", lockout patronal, habría que decir; en aquella Venezuela (y aquella Pdvsa) del 2002. Y era que aquel muchacho alemán, fundidor de oro y herrero del obispado de su pueblo, que en la mitad de su vida construyó una máquina que lo pasaría a la historia, aunque no lo salvaría de la ruina económica en la que murió a los pocos años: la imprenta moderna y los tipos móviles que imprimieron la Biblia de (Johanes) Gutenberg en 1452, y a poco más de 60 años luego de su invención, era que comenzaba a preocupar a la poderosa Iglesia Católica, al Papa Sixto V y su censura sobre los signos del alfabeto y la democratización del conocimiento.


Los pestifiri uomini que rompieron la censura de la nobleza y la Iglesia Católica en la antigua Roma, en el medioevo y aún después, en el oscuro Renacimiento donde no todo fueron luces, irrumpen en la contemporaneidad con sus graffitis o pintas callejeras para gritar sus consignas y mensajes subversivos sobre las propias paredes de las Iglesias católicas de ahora, tal como ayer. Son ecos que reverberan desde aquellas noches perdidas, transgresoras, con palabras e ideas invisiblizadas por la agenda setting de la aldea global macluhiana, impuesta, hoy como ayer, por los hilos de las poderosas clases políticas, económicas y religiosas.


En ese sentido, pues, reivindico lo que gritan estas paredes desde mi propia pared digital. Gutenberg jamás hubiera imaginado desde su endeudado lecho de muerte, que muchas de nosotras tendríamos "lápiz y papel gratis" —a decir de Piscitelli— una inconmensurable red de redes —intangibles— desde donde desafiamos las nociones espacio/temporales para comunicar en el sentido pleno de la multidireccionalidad. Y con todo eso, seguimos viviendo y produciendo con y desde el papel, la tinta y el spray como armas políticas, combinándolas y resistiéndonos a los mismos enemigos, en la calle y en el ciberespacio.